Desde el inicio de la pandemia, la provincia imputó a 287 personas por ingresar irregularmente a Formosa

Los cierres de los pasos fronterizos habituales por las restricciones sanitarias a raíz de la pandemia de coronavirus complicaron la situación en los tramos limítrofes de la provincia, donde los cruces irregulares son un problema constante de difícil solución.

El ministro de Gobierno, Jorge Abel González, reveló este miércoles que en el marco del accionar de la Policía de la Provincia en operativos realizados en la zona fronteriza con el Paraguay, el Gobierno imputó a 287 personas e inició 167 causas por ingresos irregulares en pasos no habilitados a territorio formoseño. Estas cifras corresponden a las tareas de control realizadas por los efectivos policiales hasta el 1 de octubre.

Desde el Gobierno provincial se insiste en que es el Estado nacional quien tiene la responsabilidad primaria en el cuidado de la frontera, esto se divide entre la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval Argentinamientras que la Policía de la Provincia sólo debería realizar un apoyo secundario por no tener jurisdicción federal.

“Nosotros hemos insistido en solicitarle al Ministerio de Seguridad de la Nación que haga un refuerzo o una profundización en la planificación del control de la frontera, que es el lugar más dinámico que tenemos en la provincia”, había dicho González en oportunidades anteriores a la prensa. Ante la falta de respuestas de Nación, la Provincia dispuso reforzar los controles en la frontera con su propia Policía.

Con ese fin, los efectivos provinciales se encuentran apostados en toda la costa del río Bermejo, en el límite sur de la provincia; a lo largo de la Línea Barilari, en el límite con Salta; en la zona del río Paraguay; y también a lo largo del río Pilcomayo en tramos donde cuenta con agua y en la línea limítrofe con el Paraguay donde hoy es frontera seca. En total, la Policía de la Provincia afectó 378 efectivos desplegados en la zona de frontera con el Paraguay y en los límites interprovinciales con Salta y Chaco.

 

La tarea de Gendarmería en números

 

Por su parte, desde el inicio de la pandemia de coronavirus, Gendarmería Nacional desarmó un total de 119 puentes clandestinos en la zona fronteriza de Clorinda y secuestró seis embarcaciones utilizadas para el cruce ilegal de personas desde el Paraguay.

En ese tiempo los gendarmes detectaron y expulsaron a 60 extranjeros por el cruce por pasos no habilitados, mientras que otros 12 fueron trasladados a la Unidad Provincial de Atención a la Contingencia (UPAC), para su control sanitario. También labraron más de 400 actas por infracciones al DNU relacionado a la falta de permisos para circular.

En lo referido al contrabando, realizaron alrededor de 700 actas por importación de mercaderías de procedencia paraguaya y 30 actuaciones por contrabando de exportación.

Para realizar estos operativos en la frontera la Gendarmería utiliza entre 70 y 80 efectivos en forma diaria en la zona de la barrera hídrica en Clorinda, según la información a la que pudo acceder La Mañana. Para ello, la fuerza sumó refuerzos pertenecientes a los diferentes escuadrones de la Agrupación VI Formosa, con asiento en Pirané, Ingeniero Juárez, Las Lomitas y Formosa capital, además de la unidad de reconocimientos de lucha contra el narcotráfico de Comandante Fontana. A estos refuerzos se suman los efectivos que integran el Escuadrón 16 de Clorinda.

 

Con relación a la tarea de la Prefectura, según los últimos datos que pudo obtener La Mañana, desde el inicio de la pandemia y hasta el 30 de junio, la fuerza federal detectó al menos 150 personas con intenciones de ingresar de manera clandestina a Formosa.

 

 

Frontera seca

 

Actualmente, el río Pilcomayo recorre pocos kilómetros de la extensa frontera de la provincia de Formosa con el territorio paraguayo. Desde la Línea Barilari (límite con Salta) el río recorre apenas unos 30 kilómetros hasta su bifurcación en el Proyecto Pantalón, donde se distribuyen las aguas hacia el Paraguay y a territorio argentino, con canales que derivan la masa hídrica hacia el Bañado La Estrella.

Después de los canales y correderas que derivan las aguas de las crecidas anuales, el límite con el Paraguay está conformado por el cauce seco del río a lo largo de más de 300 kilómetros, cuando “reaparece” como Pilcomayo Inferior a la altura de San Martín Dos y Fortín Leyes. Este Pilcomayo Inferior, de unos 200 km de extensión, es el que desemboca en el río Paraguay y configura el límite fronterizo con el vecino país.

Los más de 300 kilómetros de frontera seca entre la provincia y Paraguay, a pocos kilómetros al norte de la ruta 86 y de los accesos a los parajes formoseños, sumado a la falta de mayor presencia activa de fuerzas federales, generan el ambiente ideal para actividades ilegales como el contrabando y el narcotráfico por la permeabilidad de esa línea limítrofe por donde antes corrían las aguas del Pilcomayo.

Más allá de la tarea de las patrullas móviles de las fuerzas federales, la última localidad sobre esta ruta que cuenta con un puesto de Gendarmería es Lamadrid y desde allí no se ven unidades fijas ni en Media Luna, San Cayetano, Guadalcazar, Río Muerto o El Solitario. En medio de este escenario, queda clara la permeabilidad de la frontera por una predisposición territorial que no ayuda y la imposibilidad material de llevar adelante controles más eficientes.

A manera de ejemplo, La Mañana supo llegar hasta algunos parajes formoseños que comparten frontera seca con Paraguay, como el caso de Media Luna: este paraje limita con la colonia paraguaya de Misión Estero, lugar donde sólo una suerte de calle divide ambos territorios.